De la educación. Las semillas que plantes hoy, mañana, serán árboles, no lo olvides.

Domesticar a un animal cuando es adulto es una tarea harto difícil, pero cuando cogemos al mismo animal en sus primeras etapas de vida el trabajo se vuelve mucho más sencillo, porque cortas de raíz la propia naturaleza del ser, adquiriendo éste, en su lugar, una segunda naturaleza, a la que llamaremos naturaleza obediente.

“Lo que de raíz se aprende nunca del todo se olvida”. Séneca

Al igual que los humanos domestican a los animales salvajes, el sistema domestica a los humanos.

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Y para explicar esto voy a contar una curiosa historia personal que sucedió en mis primeros años de infancia:

A los cuatro años fui al colegio por primera vez, por aquella época se llamaba parvulitos. Yo no tenía ni idea lo que era la escuela y, como cualquier niño, sentía emoción por conocer algo nuevo.

Al principio todo fue más o menos bien, hasta que un día, la profesora, nos ordenó dibujar un barco. Todos los niños comenzaron a dibujarlo, excepto yo. No entendía como una persona que no conocía de nada me obligaba a hacer algo que no quería. Lo intentó de mil formas, todas ellas amenazantes, impositivas. Yo, a pesar de ser del tamaño de un renacuajo, me negué reiteradas veces. La profesora ya no sabía que hacer conmigo porque todas y cada una de sus intimidaciones encontraban la misma respuesta, ¡no!  Fue entonces cuando la profesora decidió pedir ayuda para llevar a cabo sus fines.

Como la profesora veía que, al no haber ningún vínculo afectivo entre ella y yo, no iba a conseguir sus objetivos, llamó a mi madre. Le dijo que su hijo se negaba a acatar las normas y que si no dibujaba el barco no podía seguir en el colegio. Mi madre, más por vergüenza que por convicción, se puso de parte de la profesora e intentó convencerme de la misma forma: advertencias, malas caras…

A los cuatro días mi madre me volvió a llevar al colegio con la esperanza de que al ver tanto a ella, como a la profesora, como a los propios alumnos en contra mía cambiaría de opinión. Un comportamiento que demuestra lo poco que el ser humano conoce al ser humano.

Mi respuesta siguió siendo no, y mi madre desesperada me llevó de nuevo a casa.

Como ninguna de las medidas que tomaban contra mí surtía el efecto deseado tenían que ir a lo que, sabían, más daño me podía hacer.

Por aquella época acudía tres veces por semana a clases de kárate, algo que por aquel entonces me encantaba.

Al día siguiente mi madre me puso en la cola para entrar a kárate y justo cuando iba a entrar me dijo que si era lo bastante mayor para no ir al colegio también lo era para no ir a kárate, y me sacó de la fila.

Pasados unos días me volvieron a llevar al colegio y fue todo un acontecimiento en clase. ¡El caballo salvaje por fin sería domado!

Naturalmente no dibujé ningún barco como me exigieron, simplemente me dediqué a hacer garabatos en el papel, porque comprendí que lo importante no era el dibujo, sino el hecho de hacer el dibujo, es decir, el de someterme a las normas. Con este método no sólo se consigue neutralizar a la oveja negra, sino que además las blancas reafirman aún más su obediencia por creerse en la pradera correcta.

oveja negra

Por ello, y no por otro motivo, el sistema debe fomentar la segunda naturaleza en la infancia, la etapa más vulnerable de nuestra vida; porque el ser humano, al igual que cualquier animal, no está concebido para acatar órdenes, sino que por el contrario nace para infringir las que no le convienen, o, directamente, las que no le interesan, muy al contrario de  lo que se enseña y de cómo realmente es, gracias a la educación.

También se nos enseña que es razonable dar órdenes a todas horas a los niños por su bien, pero lo único que se consigue son seres sumisos, complacientes, acobardados, es decir, animales de granja.

“Todos los educadores son absolutamente dogmáticos y autoritarios. No puede existir la educación libre, porque si dejáis a un niño libre no le educaréis”. Gilbert Keith Chesterton.

De ahí que, la educación siempre busca pretextos para someter al individuo, pues su principal fin es que aceptemos todos y cada uno de los roles necesarios para que nos convirtamos en animales  domésticos.

En este sentido, el simple hecho de meter a un niño en un colegio del cual no puede ni tan siquiera salir de su clase, ya no por encontrarse la puerta cerrada, sino porque tiene la obligación de no hacerlo, es igual que cuando ordenas a tu perro que se siente, pues lo que se quiere conseguir en ambos casos es la total aceptación de la sumisión a las normas, o lo que es lo mismo, una naturaleza obediente.

Y tristemente esta adoración por acatar las órdenes es algo que se retroalimenta. Por eso, cuanto menos tiempo pases en este sistema educativo más posibilidades tendrás de convertirte en un ser un poco más libre. ¿Entiendes ahora porque se llama educación obligatoria?

Mucha gente piensa que sólo seres humanos que hayan recibido una “buena educación” (pública o privada, religiosa o laica) pueden romper la inveterada y aceptada dictadura en la que vivimos, pero lo cierto es que la única manera de aniquilar el sistema es precisamente al revés. Porque comprender que a lo que se llama educación (sea cual sea) es el primer paso hacia la domesticación es primordial para entender la naturaleza obediente de los adultos; pues estos, como sucede con las vacas, ovejas y demás animales domesticados, han sufrido durante toda su existencia el sometimiento en cada ámbito de su vida, dando como resultado una perfecta sumisión a las normas.

No nos engañemos: nuestros hijos (a no ser que lo evitemos) son las futuras ovejas del sistema y como tal están siendo educados, para que la segunda naturaleza brille con más fuerza que la primera y así el mundo artificial que conoces nunca se vea alterado.

No renuncies a la naturaleza y a la libertad que te han sido otorgadas simplemente por el hecho de nacer y, sobre todo, no consientas que los dogmas de la educación se las arrebaten a tus  hijos.

“El que un niño vaya mal en los estudios o que su comportamiento no sea lo que la educación considere un modelo a seguir no quiere decir que sea tonto, tampoco vago, y mucho menos malvado, sólo indica que tiene mejores cosas que hacer que ser domesticado” Elfindelsistema.

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4 Respuestas a “De la educación. Las semillas que plantes hoy, mañana, serán árboles, no lo olvides.

  1. Muy interesante artículo. Entiendo que dejas fuera de tu tesis casos como los de algunos compañeros que tuve en clase que no obedecían y se dedicaban a hacernos la vida imposible al resto de la clase. Me refiero a violencia, ya sabes, abusos con la pelota en el patio, a pegarnos porque eran más grandes, etc.

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